Conseguir alimentos no siempre fue tan fácil como visitar una tienda. Hace mucho tiempo, muchas personas tenían que encontrar o cultivar su propio alimento. Luego trataban de evitar que se echara a perder. Una forma era secar frutas, verduras e incluso carne.
Estos alimentos duran más con menos agua adentro. Las personas encurtían los alimentos poniéndolos en vinagre u otros ácidos para matar los gérmenes. Guardaban otros alimentos, como papas y manzanas, en sótanos fríos. En pueblos y ciudades, muchas personas no producían su propio alimento. En cambio, los agricultores llevaban cosechas, ganado y alimentos conservados a los mercados. En los mercados, la gente podía comprar los alimentos de temporada.
Hoy en día, muchos alimentos frescos se envían a las tiendas de comestibles de nuestras comunidades. Los llevamos a casa y los mantenemos frescos en el refrigerador. Otros alimentos frescos pueden ir primero a una planta de procesamiento. Allí se convierten en productos como sopas o jugos. Luego compramos el alimento procesado. Los alimentos procesados se mantienen frescos por más tiempo porque están sellados en latas, frascos, cajas y bolsas.