El cielo se oscurece. El viento aúlla. La lluvia golpea el suelo.
Los árboles se arrancan de raíz. Las ventanas se rompen. Los techos son arrancados de los edificios. Los cables eléctricos cuelgan. Las calles se inundan. ¡Es un huracán!
Las violentas tormentas que se forman en el Océano Atlántico, el Golfo de México y el Océano Pacífico Oriental se llaman huracanes. En otras partes del mundo, se llaman tifones o ciclones. Como quiera que los llames, son las tormentas más mortíferas de todas. Los vientos pueden alcanzar los 350 kilómetros por hora. Un huracán puede extenderse casi 1,000 kilómetros. Un enorme montículo de agua, llamado marejada ciclónica, puede traer olas gigantes a la orilla.
¡Si escuchas una advertencia de huracán, presta atención! ¡Puede salvarte la vida!