Estados Unidos tiene una población singularmente diversa. Algunos de nosotros somos originarios de esta misma tierra. Muchos de nosotros (o nuestros antepasados) venimos de Europa, de Asia, de África, del Medio Oriente y de Sudamérica.
A pesar de estas diferencias, nos unimos para formar una nación única en el mundo. Nuestra fe inquebrantable en la validez de nuestro gobierno es parte de lo que nos mantiene unidos, aunque no siempre estemos de acuerdo con sus líderes. Las experiencias y los símbolos que compartimos también forman parte de esto.